diferencias que debes conocer A la hora de invertir a largo plazo, dos de las alternativas que más dudas generan entre los inversores son los ETF y los fondos indexados. Ambos permiten diversificar una cartera, invertir en diferentes mercados y seguir estrategias relativamente sencillas, pero no funcionan exactamente de la misma manera.
Además, existe una confusión bastante habitual: pensar que un ETF y un fondo indexado son productos completamente diferentes. En realidad, pueden tener muchas características en común. La principal diferencia está en cómo se estructura y se negocia el producto, no necesariamente en el tipo de inversión que realiza.
Por ejemplo, un ETF puede replicar un índice bursátil y, por tanto, ser un producto de inversión indexada. Del mismo modo, un fondo indexado tradicional puede seguir exactamente el mismo índice. En ese caso, la diferencia principal estará en la forma de comprar, vender y valorar cada producto.
En este artículo vamos a analizar las principales diferencias entre ETF y fondos indexados, sus ventajas e inconvenientes y los factores que conviene tener en cuenta antes de elegir entre ambos.
¿Qué es un ETF?
ETF son las siglas de Exchange Traded Fund, que puede traducirse como fondo cotizado.
Se trata de un fondo de inversión cuyas participaciones se negocian en un mercado financiero, de forma similar a una acción. Esto significa que durante la sesión bursátil el precio del ETF puede variar constantemente en función de la oferta y la demanda.
Existen ETF de numerosos tipos. Algunos replican índices como los de grandes empresas estadounidenses, mercados europeos o bolsas internacionales. Otros pueden estar vinculados a bonos, materias primas, sectores concretos o diferentes estrategias de inversión.
Por tanto, es importante entender una cuestión:
No todos los ETF son fondos indexados.
Un ETF puede utilizar una estrategia indexada, pero también puede seguir otras estrategias.
¿Qué es un fondo indexado?
Un fondo indexado es un fondo de inversión cuyo objetivo consiste en replicar el comportamiento de un índice determinado, en lugar de intentar seleccionar activamente las inversiones que supuestamente tendrán un mejor comportamiento.
Por ejemplo, un fondo indexado puede intentar replicar un índice compuesto por grandes empresas de un determinado mercado. Si el índice sube, el fondo debería experimentar una evolución similar, descontando costes, impuestos u otros factores.
La filosofía detrás de la inversión indexada es relativamente sencilla: en lugar de intentar anticipar qué empresas o mercados van a hacerlo mejor, se busca mantener una exposición diversificada a un índice.
Los fondos indexados pueden tener diferentes estructuras y condiciones dependiendo de la entidad que los comercialice y del país donde opere el inversor.
ETF vs fondos indexados: principales diferencias
Aunque pueden perseguir objetivos similares, existen varias diferencias importantes.
Característica ETF Fondo indexado Forma de negociación Se compra y vende en bolsa Se suscribe y reembolsa a través de la gestora o intermediario
Precio Varía durante la sesión Generalmente se calcula mediante un valor liquidativo
Operativa Similar a la compra de acciones Similar a la operativa de un fondo tradicional
Comisiones Puede incluir costes de intermediación
Normalmente no requiere una comisión bursátil por cada operación Inversión automática Depende del intermediario Suele ser más sencilla
Estrategia Puede ser indexada o activa Puede ser indexada si hablamos específicamente de fondos indexados
Liquidez Depende del mercado y del ETF Depende de las condiciones del fondo
Diversificación Puede ser muy elevada Puede ser muy elevada Estas diferencias no significan que una alternativa sea universalmente superior a la otra. La elección depende de factores como los costes, el horizonte temporal, la operativa y las características de cada inversor.
La principal diferencia: cómo se compran y venden
Una de las diferencias más importantes está en la forma de operar.
Un ETF cotiza en bolsa. Cuando compras un ETF, introduces una orden de compra y esta se ejecuta en el mercado siguiendo las condiciones disponibles en ese momento.
Esto permite conocer el precio aproximado al que se realiza la operación y utilizar diferentes tipos de órdenes, dependiendo del intermediario.
En cambio, un fondo indexado tradicional no se negocia de la misma manera. La compra o el reembolso se realiza sobre la base del valor liquidativo correspondiente según las condiciones establecidas por el fondo.
Para un inversor que realiza aportaciones periódicas, esta diferencia puede resultar relevante.
Diferencias en las comisiones
Otro aspecto importante son los costes.
Los ETF suelen tener un ratio de gastos del fondo, pero además la compra y venta puede implicar costes de intermediación, diferencias entre precio de compra y venta (spread) u otras tarifas dependiendo del bróker.
En un fondo indexado tradicional, la estructura de costes puede ser diferente y, dependiendo del producto y del intermediario, puede resultar más sencilla para realizar aportaciones periódicas.
Por eso, no conviene comparar únicamente el porcentaje de gastos anuales.
Hay que considerar el coste total de inversión, incluyendo:
• Comisión de gestión.
• Gastos corrientes.
• Comisiones de compraventa.
• Diferencia entre precio de compra y venta.
• Costes de cambio de divisa, cuando existan.
• Otros gastos aplicables.
Una pequeña diferencia en costes puede tener importancia cuando la inversión se mantiene durante muchos años, especialmente debido al efecto acumulativo de las comisiones.
¿Cuál ofrece mayor diversificación?
Tanto los ETF como los fondos indexados pueden proporcionar una diversificación considerable.
La diversificación depende principalmente de qué índice o activos contiene el producto, no simplemente de que sea un ETF o un fondo indexado.
Por ejemplo, un producto que siga un índice muy amplio puede proporcionar exposición a cientos o incluso miles de empresas. En cambio, un ETF que se concentre en un sector concreto puede estar mucho menos diversificado.
Por eso, al analizar un producto conviene mirar más allá de su nombre.
Algunas preguntas útiles son:
• ¿Qué índice replica?
• ¿Cuántas empresas contiene?
• ¿Qué peso tiene cada compañía?
• ¿Qué países están representados?
• ¿Existe concentración en determinados sectores?
• ¿Qué metodología utiliza el índice?
ETF y fondos indexados: diferencias fiscales
La fiscalidad es otro elemento que puede influir en la decisión, pero aquí es especialmente importante evitar generalizaciones.
El tratamiento fiscal de los ETF y los fondos de inversión depende del país de residencia fiscal del inversor, del producto concreto y de la legislación vigente.
En algunos países existen diferencias relevantes entre fondos de inversión y ETF a la hora de realizar traspasos, declarar ganancias o diferir determinados impuestos. En otros, las diferencias pueden ser menores.
Por tanto, antes de tomar una decisión basándose exclusivamente en la fiscalidad, conviene comprobar la normativa aplicable en el país correspondiente y, si es necesario, consultar a un profesional fiscal.
¿Son más seguros los fondos indexados que los ETF?
No necesariamente.
Tanto un ETF como un fondo indexado pueden sufrir pérdidas si los activos o índices que siguen bajan.
La estructura del producto no elimina el riesgo de mercado.
Por ejemplo, si un producto está diseñado para replicar un índice bursátil y ese índice pierde un 20 %, el producto también podría experimentar una caída significativa, aunque la réplica no sea exactamente igual.
Además del riesgo de mercado, pueden existir otros riesgos:
• Riesgo de divisa, cuando se invierte en monedas diferentes a la del inversor.
• Riesgo de liquidez, especialmente relevante en determinados ETF.
• Riesgo de seguimiento, cuando el producto no replica perfectamente al índice.
• Riesgo del proveedor o gestora.
• Riesgo de concentración, si el índice está muy concentrado.
• Riesgo de comportamiento, si el inversor vende en un momento desfavorable.
La diversificación ayuda a gestionar determinados riesgos, pero no garantiza que una inversión no pueda perder valor.
¿ETF o fondo indexado para invertir periódicamente?
Las aportaciones periódicas son una estrategia utilizada por muchos inversores para construir una cartera progresivamente.
Aquí los fondos indexados pueden resultar operativamente cómodos porque permiten establecer aportaciones automáticas o periódicas, dependiendo de la plataforma utilizada.
Los ETF también pueden utilizarse para invertir periódicamente, aunque la comodidad dependerá de las condiciones del intermediario. Si cada operación implica una comisión, por ejemplo, las pequeñas aportaciones pueden resultar menos eficientes.
Por eso, cuando se pretende invertir una cantidad fija cada mes, conviene analizar las condiciones concretas de la plataforma utilizada.
¿ETF o fondo indexado para invertir a largo plazo?
Ambas opciones pueden utilizarse para estrategias de largo plazo.
Lo importante es que el producto seleccionado sea coherente con el objetivo de la cartera, el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir y el horizonte temporal.
Un inversor a largo plazo debería prestar especial atención a factores como:
1. Diversificación.
2. Costes totales.
3. Índice que replica.
4. Método de réplica.
5. Liquidez.
6. Fiscalidad aplicable.
7. Política de dividendos.
8. Facilidad para realizar aportaciones.
9. Riesgo de divisa.
10.Historial de seguimiento del índice.
No tiene mucho sentido elegir un producto únicamente porque sus comisiones sean ligeramente inferiores si después presenta otras características que no encajan con la estrategia que se pretende mantener.
ETFs de acumulación y distribución
Tanto al analizar ETF como otros productos indexados es importante entender qué ocurre con los dividendos generados por los activos subyacentes.
Un producto de acumulación reinvierte los rendimientos que recibe, mientras que uno de distribución los entrega al inversor según su política.
La acumulación puede resultar interesante para quienes buscan hacer crecer la inversión durante muchos años sin necesidad de recibir ingresos periódicos.
La distribución, en cambio, puede ser relevante para quienes buscan recibir flujos de efectivo.
Pero nuevamente, las implicaciones fiscales pueden variar según el país.
¿Qué es mejor: ETF o fondo indexado?
No existe una respuesta universal.
La elección depende de las características concretas del producto y de las necesidades del inversor.
Un ETF puede resultar interesante para alguien que valore la posibilidad de negociar durante la sesión bursátil y tenga acceso a un intermediario con costes reducidos.
Un fondo indexado puede resultar cómodo para quien priorice la sencillez de las aportaciones periódicas y una operativa más automatizada.
En ambos casos, la clave está en comprender qué se está comprando y cuáles son sus costes y riesgos.
Errores que conviene evitar
Al comparar ETF y fondos indexados, algunos errores son especialmente frecuentes.
El primero es pensar que un ETF siempre es un fondo indexado. No es así.
Otro error consiste en fijarse únicamente en la comisión de gestión. El coste total puede incluir otros conceptos.
También es habitual elegir un producto sin analizar el índice que replica. Dos productos aparentemente similares pueden tener exposiciones bastante diferentes.
Por último, conviene evitar cambiar constantemente de producto intentando encontrar pequeñas ventajas. En una estrategia de largo plazo, la disciplina y la coherencia pueden ser tan importantes como la selección inicial.
Conclusión
Los ETF y los fondos indexados tienen mucho en común, especialmente cuando ambos buscan replicar índices amplios y diversificados. Sin embargo, existen diferencias importantes en la forma de negociación, los costes, la automatización de las aportaciones, la liquidez y, dependiendo del país, el tratamiento fiscal.
Antes de elegir entre un ETF y un fondo indexado, conviene analizar el producto completo y no quedarse únicamente con su etiqueta.
La pregunta no debería ser simplemente “¿ETF o fondo indexado?”, sino qué producto, qué índice, qué costes, qué riesgos y qué condiciones de inversión encajan con la estrategia que se quiere mantener durante el tiempo previsto.
Además, ninguna de estas alternativas garantiza rentabilidades positivas. Los mercados pueden subir y bajar y es posible perder parte o incluso una parte importante del capital invertido. Las rentabilidades pasadas tampoco garantizan resultados futuros.
Nota: Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa y educativa. No constituye asesoramiento financiero, fiscal o de inversión. La fiscalidad depende del país de residencia y de las circunstancias particulares de cada inversor.
